La importancia de la detención temprana y la plasticidad cerebral para cuidar el presente y el futuro de nuestra infancia.
El próximo 20 de marzo nos unimos a la celebración no del Día Mundial de la Infancia propiamente dicho, sino el Día Mundial de las Artes Escénicas para la Infancia y la Juventud, además coincide globalmente con el Día Internacional de la Felicidad.
Así que aprovechamos para recordar que esta etapa no es solo un paso previo a la edad adulta sino el momento más determinante y valioso en la trayectoria de cualquier persona. La infancia representa el tiempo de los descubrimientos y de la formación de los vínculos más profundos donde cada
experiencia y cada aprendizaje dejan una huella imborrable que nos acompañará siempre. En
APAMA sabemos que ser niña o niño implica el derecho a desarrollarse en un entorno seguro y estimulante donde sus capacidades particulares sean atendidas con todo el respeto y el cariño que se merecen.
Un aspecto fundamental que queremos destacar en este día es la importancia vital de la detección temprana cuando surge cualquier señal de alerta, en el desarrollo de nuestras hijas e hijos. El tiempo es un factor clave debido a la asombrosa plasticidad cerebral que caracteriza los primeros años de vida ya que el cerebro infantil tiene una capacidad única para moldearse y crear nuevas conexiones, con una facilidad que no se repetirá después. Intervenir a tiempo no significa presionar al peque ni buscar resultados inmediatos, sino aprovechar esa ventana de oportunidad mágica para ofrecerle los apoyos necesarios cuando su sistema nervioso es más receptivo y flexible.
Detectar a tiempo es el mejor regalo que podemos hacerles para asegurar que cada niña y cada niño alcance su máximo potencial respetando siempre su propio ritmo. Cuando actuamos de forma temprana estamos allanando el camino para que la infancia sea una etapa de bienestar y no de frustración permitiendo que las dificultades se conviertan en retos superables.
En APAMA trabajamos codo con codo con vosotras las familias para que esa plasticidad cerebral se traduzca en una mayor autonomía y felicidad futura porque cuidar la infancia de hoy es la mejor manera de construir una sociedad más inclusiva y humana para el mañana.






